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El autor de este ensayo, el miembro de la RED VASCA ROJA Oriol Martí, nos ha autorizado a la publicación del mismo.
ENSAYO "NAZIFASCISTA"
ESCRITO POR UN "INTOLERANTE"
CONTRA UNA GUERRA "HUMANITÁRIA", "DEMOCRÁTICA" Y "NECESARIA".
Oriol Martí . Barcelona, Marzo/Junio 1999
Dedicatoria.- El intolerante que escribe este "libelo", como catalán que es, tiene el honor de dedicarlo a varios madrileños ilustres, unos de nacimiento, otros de tránsito, otros de adopción y otros en ejercicio:
A la memoria del Dr. Rodríguez, soldado de la República, médico de profesión, víctima de la Guerra Civil Española. , El hijo del cual, Eduard Rodríguez Farré, se siente ciudadano yugoslavo de adopción.
Para Alfonso Sastre, escritor y dramaturgo, para que nos siga iluminando en estos tiempos oscuros con sus obras reflexivas, comprometidas y universales.
Para Eva Forest, que fue madrileña en tránsito, mi editora, en testimonio de amistad y agradecimiento profundos.
Para José Luís Téllez, madrileño en ejercicio para que nos siga iluminando con esta maravilla de la radiofonía que lleva por nombre "Música Reservata", que se escribe en el aire todos los viernes por la noche. Y, finalmente.
Para Justo de la Cueva Alonso, madrileño de origen y, como Sastre, vasco de adopción, mi maestro, que se encuentra recuperándose de un grave accidente, con la esperanza que este trabajo le permita disfrutar viendo que cuando él no puede otros tomamos el relevo.
A modo de introducción.-
Escribo en contra de los que dice un admirado poeta "con la mayor esperanza y el mayor convencimiento" de que este texto mío será una contribución para ayudar a parar la guerra en los Balcanes. Empecemos pues a dar argumentos para parar como sea esta barbaridad, para que la razón, que habla en voz baja, sea oída en medio del estruendo de las bombas.
En 1915, un personaje que muy a menudo ha sido tachado de reaccionario y burgués, escribía un texto de hondo calado antropológico y psicológico que fácticamente le colocaba del lado de la minoría socialdemócrata europea que preconizaba parar la I Guerra Mundial, entre la que se encontraban dirigentes políticos de la talla moral de Rosa Luxemburg, Liebneckht, Jean Jaurés o Lenin.
Este autor empezaba este texto comprometido diciendo lo que sigue:
"Envueltos en el torbellino de este tiempo de guerra, condenados a una información unilateral, sin la suficiente distancia respecto de las grandes transformaciones que ya se han consumado o empiezan a consumarse, y sin vislumbrar el futuro que va plasmándose, caemos en la desorientación sobre el significado de las impresiones que nos asedian y sobre el valor del juicio que nos formamos .... (...) Hasta la ciencia ha perdido su imparcialidad exenta de pasiones. Sus servidores, enconados hasta sus últimas fibras buscan arrancarle armas para contribuir a la derrota del enemigo. El antropólogo tiene que declarar inferior y degenerado al oponente y el psiquiatra proclamar su diagnóstico de enfermedad mental o anímica. ...(...) No hace falta ser un visionario compasivo; es posible reconocer la objetiva necesidad biológica y psicológica del sufrimiento en la economía de la vida humana, y no obstante eso condenar las guerras en cuanto a sus medios y sus objetivos y anhelar su terminación...(...) También se esperaba que la humanidad seguiría recurriendo durante largo tiempo a guerras entre los pueblos primitivos y los civilizados, entre las razas separadas por el color de la piel, y que aún en Europa las habría entre las naciones poco desarrolladas o caídas en el salvajismo o en contra de ellas. Pero se osaba esperar algo más. De las grandes naciones de raza blanca, dominadoras del mundo y en las que ha recaído la reconducción del género humano, de estas naciones, a las que se sabía empeñadas en el cuidado de intereses que se extendían por el universo entero, creadoras de los progresos técnicos en el sojuzgamiento de la naturaleza, así como de los valores de la cultura, artísticos y científicos, de estos pueblos se había esperado que sabrían ingeniárselas para zanjar por otras vías las desinteligencias y los conflictos de intereses". (1)
Quien escribía hace exactamente 84 años estas palabras tan actuales era Sigmund Freud. Se podrá argüir que no eran buenos tiempos los que pasaba el fundador del psicoanálisis, pero el caso es que escribió estas palabras que parece que se escribieran ayer. La I Guerra Mundial que empezó en los Balcanes nos obliga, como hicieron en su día cada cual a su manera, Freud, Lenin o Rosa Luxembourg, hace más de 80 años a decir en voz alta y clara: Esta guerra es un fracaso, hemos de pararla como sea!
Observe el lector de este panfleto que nos encontramos en la misma situación con la que Freud abría su trabajo: un profundo sentimiento de desilusión, porque tenemos la guerra al lado de casa, el Estado Español como "miembro leal de la OTAN" combate contra un enemigo al que no ha declarado la guerra, y los dirigentes de los principales partidos políticos hermanados discuten simplemente de cómo tendría que bombardearse mejor a los habitantes de las ciudades de la República Yugoslava.
Otra desilusión más: el Sábado Santo un profesor de lenguas eslavas, clamaba contra estos ríos de refugiados que vienen transcurriendo desde hace años ¿siglos? por las tierras balcánicas: Antes de la actual riada de albanokosovares, hubieron otras riadas de bosnios o los 300.000 serbios de la Krajina. Para los europeos de la zona euro las riadas de refugiados, víctimas de la guerra eran cosas de Ruanda que está en África, que es el patio trasero de la elegante Europa, un lugar donde la vida humana tiene muy poco valor.
En las líneas que vendrán en forma de preguntas y respuestas, al estilo de los viejos catecismos que aprendíamos de memoria en tiempos de la dictadura daremos diez hermosas razones para luchar contra esta guerra para acabar con ella. Seguiremos así a Bertold Brecht al final de su poema "Preguntas de un obrero ante un libro" cuando decía:
"Una pregunta para cada historia" (2)
(1) S. Freud. "Consideraciones actuales sobre la guerra y la muerte". Tomo XIV de la colección "Sigmund Freud . Obras completas". Editorial Amorrortu.![]()
(2) B.Brecht. "Poemas y canciones". Págs.91-92. Alianza Editorial 1973.
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Primera pregunta del catecismo: ¿Es verdad que esta guerra se hace únicamente por valores?